Convivencia de la Familia Vicenciana en Alicante

El día 28 de septiembre de 2014 toda la Familia Vicenciana (Hijas de la Caridad, AIC, Asociación Medalla Milagrosa, JMV, Sociedad Vicente de Paúl, Parroquia San José de Elche, Congregación-Misión,…) de la Provincia de Alicante nos reunimos en el Colegio San José de Alicante para celebrar la festividad de San Vicente de Paúl.

Comenzamos la convivencia sobre las 10,30 de la mañana con la formación de grupos heterogéneos, en los

que voluntarios de JMV nos hicieron reflexionar sobre “¿Cómo se refleja en mi vida el carisma de San Vicente de Paúl?” y qué entendemos por: “La oración es para el alma, lo que el alimento es para el cuerpo”.

Después de una puesta en común por grupos se concluye que la oración es la energía para nuestro día a día, aquello que fortalece nuestra Fe, que nos impulsa y da sentido a lo que hacemos y a cómo lo hacemos en nuestra relación con los pobres. La oración te acerca al pobre y a sus necesidades y te hace más consciente de la misión que Dios te ha encomendado.

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San Vicente de Paúl dijo:
“Él me ha enviado a predicar la Buena Nueva a los pobres”.

Esta reflexión estaba relacionada con las dos parábolas que se nos leyeron en la capilla: Una, la parábola de la escoba y otra, la parábola del gallo. Ambas parábolas reflejan de la vida del cristiano el servicio, el dejarse llevar por la voluntad de Dios.
Se trata, por tanto de dejarnos tomar por Dios, de ser instrumentos dóciles y entre sus manos cumplir la tarea que Dios tenga para cada uno de nosotros. Es cierto, nuestra vida pasará por varias etapas, y con el paso de los años, nuestras fuerzas y energías irán disminuyendo; he allí la transformación de nuestra tarea – misión.

Quizá en el cumplimiento de nuestra misión, quedemos como la escoba olvidados en el patio. Pero eso no tiene importancia cuando hemos puesto toda nuestra vida por la causa de Dios: La construcción del Reino.

La segunda parábola del Gallo nos hizo reflexionar sobre si a veces servimos para servir, hemos de pensar que sí servimos y como el Gallo debemos llevar a la práctica en nuestra vida cristiana 7 reglas básicas:

El Gallo….
1º.-Se levanta temprano y se pone a realizar su tarea.
2º.-Hace lo que sabe lo mejor que puede.
3º- Sigue cantando aunque nadie lo anime.
4º.-Despierta a otros que se duermen, por tanto su tarea es necesaria.

5º.-Proclama buenas noticias.
6º.-Es fiel cumplidor de la tarea, se puede contar con él.
7º.-Nunca se queja de tener que hacer siempre lo mismo.

Por eso el Gallo es el animal más agradecido.
Esta parábola nos lleva reflexionar como Familia Vicenciana sobre cuál es mi misión hoy y qué misión creo que tiene Dios para mí. Para ello, el mejor ejemplo de servicio es el de Jesús de Nazaret, quien puso su esperanza en Dios.
La Familia Vicenciana tiene un carisma especial y su misión es llegar a la conversión personal y espiritual, dejarse sembrar por la Palabra de Dios, e ir más allá de nosotros mismos, buscando a Jesucristo en el pobre, evangelizando y dando Testimonio.

A continuación, se nos presentó el Testimonio admirable de entrega, servicio, amor a Dios y a los pobres y Evangelización de Sor Natalia en sus 23 años en Haití, ayudando a personas enfermas de cólera en diferentes zonas de las montañas, personas que han vivido catástrofes, violencia, desamparo… Este testimonio nos hizo reflexionar sobre la importancia de compartir la Palabra de Dios en el encuentro con el otro, confiando en el Plan de Dios. En su estancia en Haití ha logrado Evangelizar a muchos niños a través de la formación en JMV, la coral de hombres y la Escuela de música. En palabras de Sor Natalia: “Nosotras hemos recibido más de lo que hemos dado, los pobres nos evangelizan”.

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Esto nos lleva a plantearnos una vez más “¿Qué misión puedo realizar en mi vida?” “¿Cuál es tu alma misionera en tu día a día?”

Por último y para finalizar la convivencia se celebró la misa a cargo de un padre Paúl, quien nos recordó las palabras del Santo Padre el Papa Francisco quien nos invita a vivir el gozo del Evangelio, a saber compartir lo que tengo, a ir contracorriente, ya que esto es necesario vivirlo en nuestra comunidad en la Familia Vicenciana.

Una convivencia en la que hubo tiempo para disfrutar de una comida juntos, cantar con el coro y compartir con otras asociaciones de San Vicente de Paúl, nuestro Carisma, el fin último de ayuda al necesitado y dar Testimonio de Jesucristo, dejándonos ser instrumentos dóciles en manos de Dios.

Muchas gracias por esta magnífica convivencia.

Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres. Colosenses 3:23

AIC (Asociación Internacional de Caridad) de Villena

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