ALMA MATER. FIN DE CURSO 2018. PAULAS VILLENA

Liberto Esteve Requena. Cronista oficial. Colegio Ntra. Sra. de los Dolores. Villena

Era junio de 2018 y la penúltima semana. Aquel día no hubo clase normal. Se había traído juegos de casa. En su clase de Primaria los pupitres estaban reorganizados de manera inusual y sus compañeros estaban en el suelo. Otra situación diferente. Se había modificado el orden.  El colegio olía diferente y había jaleo, mucho. Los de abajo, los de infantil, se habían ido al campo a almorzar. Ella iría mañana. Olía a vacaciones y desde hace días. Sabía que esto se acababa, que la semana próxima solo se levantaría temprano si era para ir a la piscina o para pasear con los abuelos. Desde que comenzó el colegio después de las vacaciones de Semana Santa apenas había tenido tiempo de dormir una mañana seguida, salvo algún sábado esporádico. Ahora tendría todo el tiempo del mundo, pero lo que no tendría sería a sus compañeros cerca.

Otro curso escolar se le escapaba de las manos y su colegio, el de las Paulas de Villena, ya no sería su segunda casa. Al menos hasta septiembre. Pero eso no le preocupaba, porque también estaba cansada de tanto pintarrajear y escribir su nombre en mayúscula, sumar o sentarse bien.

Se salió al baño y no pudo evitar cotillear las otras clases. Tampoco daban clase normal. Unos veían una peli, otros ensayaban un baile o jugaban con sus Ipads. Los de 5º y 6º limpiaban sus clases. En la ESO las aulas estaban desmanteladas porque el curso de esta etapa acabó el miércoles. La sala de profes estaba llena de mayores. Eran profes que conocía de vista. Escribían en ordenadores. Al llegar a la puerta de su clase un profe le saludó con una sonrisa que ella agradeció con la suya. Se está bien en este cole, te tratan bien, -pensó- . Una vez en la clase, se atrevió a escribir en la pizarra. El profesor le dio permiso. Con letra mayúscula escribió: VACACIONES. No tenía otra palabra en mente, no le quedaban más.

Sobre la una del mediodía salió a toda prisa al patio porque en breve había comedor. Se reunió con sus compañeros y se entró a comer.

Para ella estaba a punto de acabar el curso 2017-18, un año más. Para todos los que formamos parte de esta Comunidad Educativa de las Paulas de Villena, también. Un curso académico que acapara infinidad de actividades, muchas horas. Los esfuerzos y los resultados se palpan, se ven. Los fracasos servirán de evaluación y mejora. Atrás quedan los nervios del primer día y la adaptación. Queda el yo puedo, el sí, el me saldrá bien, porque confío. Quedan las tutorías con los padres y con los alumnos, las llamadas al orden y los enfados. Quedan los nuevos contenidos, las celebraciones vicencianas, los recreos y las risas. Queda el jaleo y los follones, la enhorabuena y los abrazos. Quedan unos meses que nunca se olvidarán, aunque algunos lo deseen.

El colegio no tendrá niños a partir del 22 de junio, pero seguirá abierto. Aún queda examinar a algunos alumnos de la ESO en la convocatoria extraordinaria, rellenar papeles, hacer memorias y programar. Aún queda dejarlo todo a punto para el curso que viene.

Lo que no sabe esta niña de Primaria es que ya se está pensando en el curso que viene, y con esperanza, con ese valor que vendrá para quedarse una temporada. Una palabra que le hará feliz un poquito más como el año que ahora termina.

Lo que ella tampoco sabe es que junto con otros alumnos, ha sido y es la Alma Mater de este Colegio. Sin ellos nada tendría sentido. Sus gritos, sus palabras, el alzar la mano para preguntar, sus enfados, sus confidencias…todo eso ha dado color y vida a las aulas que ahora se cierran. Han protagonizado una nueva etapa y han vuelto a hacer historia.

Me quedo con lo bueno y con la sonrisa de esta niña, que en un segundo me agrandó el alma, y le doy las gracias por dar ese color y esa vida.

Felices vacaciones y mejor verano.

 

 

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