LA BRÚJULA DE LAS EMOCIONES

Liberto Esteve Requena. Cronista Oficial. Colegio Ntra. Sra. de los Dolores.Villena

“Nos enseñaron desde niños cómo se forma un cuerpo, sus órganos, sus huesos, sus funciones, sus sitios, pero nunca supimos de qué estaba hecha el alma”
-Mario Benedetti-

Las emociones nos acompañan a cada paso que damos. Son parte de nosotros mismos, y por tanto, nos influyen. Nos hacen crecer pero también nos ralentizan, no obstante, son fundamentales en nuestro día a día.
Para buscar nuestro bienestar, desde el colegio, educamos en buenos hábitos alimenticios, buscando estrategias para una alimentación sana y equilibrada. Para que los niños sean conscientes de sus emociones y se responsabilicen con ellas, también buscamos dinámicas para mejorar su bienestar.
En Educación Infantil se trabajan también las emociones porque pensamos que es desde la infancia desde donde se pueden incentivar y mejorar las emociones positivas.
De 3 a 4 años se han notado cambios madurativos y es en parte por la educación emocional y el trabajo diario de este aspecto a lo largo del curso escolar. Trabajar la conciencia de uno mismo, intentar no reprimir las emociones, aprender a controlarlas, la motivación por parte del profesor u observar la empatía en los niños, son algunos de los aspectos que se utilizan para educar en las emociones en nuestras aulas.
Gracias a la brújula de las emociones- la ilustramos en las fotos- los niños eligen la emoción que sienten en ese momento y lo ponen en común al resto, creándose mini debates. En ocasiones sirve, incluso, para solucionar ciertos conflictos. Todo esto vale, y mucho, para crear un clima positivo en la clase.
Sinceramente, pensamos que educar en las emociones formará a corto plazo personas más felices, porque creemos en la inteligencia emocional, base para la mejora de los resultados académicos.
Desde el cole queremos que nuestros alumnos estén bien, ayudándoles a expresar lo que sienten y padecen, y educándoles a controlar sus emociones negativas, pero también deseamos que en casa los padres estén atentos a las conductas y actitudes de sus hijos con el fin de mejorar lo que les inquieta y fomentar lo que les hace felices.
No olvidemos que las emociones iluminan y ensombrecen nuestra vida, por eso una buena brújula, nos marcará el norte hacia una felicidad plena.

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