LAS MADRES ESTÁN, ESTÉN DONDE ESTÉN. MILAGROSA 2017

Liberto Esteve Requena. Cronista Oficial. Colegio Ntra. Sra de los Dolores. Villena.

En la Calle del Bac. Nº 143, en plena centro de París, está situada la capilla de Ntra. Sra. de la Medalla Milagrosa. En el altar Mayor se puede contemplar con magnanimidad y esplendor la talla de la Virgen Milagrosa con sus rayos desprendidos de sus manos. Dicha capilla-donde reina el silencio- es, sin duda, unos de los mayores centros de peregrinación y oración, fruto de la aparición de la virgen a Santa Catalina Labouré el 27 de noviembre de 1830. En Cali, Colombia, encontramos una capilla dedicada a la Medalla Milagrosa y en Buenos Aires una iglesia con el nombre de la Milagrosa, con la imagen de la virgen custodiada por dos inmensos ángeles.

La imagen de la virgen Milagrosa está presente en todo el mundo. La singular posición de sus manos abiertas de las que se desprenden unos rayos, así como la tierna mirada que reflejan sus ojos, ha ido creando popularidad y devoción. La Madre de Jesús, con su inmensa bondad y las virtudes que la caracterizan, ha ido creando a lo largo de los siglos mayor popularidad  entre los cristianos, teniéndola como protectora y apoyo en nuestra vida. Las madres están siempre, estén donde estén, como está Nuestra Madre, la Virgen Milagrosa, en infinidad de catedrales, iglesias, colegios… esparcidos por todo el mundo.

Más cercana que nunca la tenemos nosotros, la Comunidad de las Paulas de Villena, en los días en los que celebramos su festividad (27 de noviembre). La llevamos en nuestro pecho en forma de medalla, está presente en nuestro día a día a la entrada del colegio, en nuestra capilla y en las clases, en la estampa que guardamos en nuestra cartera o en la solapa en forma de muñequita.

La Madre está siempre, nunca desaparece. Por este motivo y en palabras de nuestro párroco de Santiago siempre estaremos en deuda con Ella y con Dios. Nunca llegaremos a pagarle el amor que ella derrama sobre nosotros. El mayor homenaje que podemos hacerle es celebrar un triduo en su honor cada final de noviembre y tenerla de referente cada día que pasa. Una procesión, hasta tres eucaristías, recogen la devoción y el amor que la Comunidad de las Paulas le tenemos. Reafirmamos nuestro compromiso de seguir venerando y ensalzando su santo nombre con oraciones a lo largo del traslado de nuestra imagen hasta la parroquia de Santiago. Con fe y devoción, llevamos en andas a la Madre de Jesús y la acercamos a los ancianos de nuestro asilo, a las Trinitarias y a todo la ciudad de Villena. Y lo hacemos por en medio de la calle, sin miedos ni complejos, para que todos presencien El Amor en la talla policromada que cuidamos en nuestro colegio. Motivos no nos faltan en estos momentos para manifestar nuestras ganas de servir y de compartir. Razones nos sobran para celebrar tres eucaristías en su honor donde el colegio, las Voluntarias de AIC y JMV, ponen voz al deseo de construir un mundo mejor. Y siempre atentos a los pequeños milagros de cada día. La sencillez, la cercanía, la acogida y el ofrecimiento, recogidos en una inmensa banderola de color blanco y azul, portada por niños de Educación Primaria, son los deseos de cambiar el mundo desde la educación cristiana y vicenciana.

Con la intención de construir personas con personalidad desde la dimensión intelectual, corporal, social, individual, afectiva y religiosa, nos encomendamos a Nuestra Milagrosa y le pedidos que nos ayude a seguir educando y construyendo nuestra vida a base de buenas obras.

Que la Madre Milagrosa sea el bálsamo y el alivio. Que sigamos amando a las madres, fuentes de amor incesante. Ellas están siempre, estén donde estén.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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