QUERERSE A UNO MISMO. POR AHÍ SE EMPIEZA

Liberto Esteve Requena.

Cronista oficial. Colegio Ntra. Sra. de los Dolores. Villena.

Dejando de lado por unos momentos la clase de matemáticas, nos preparamos para disfrutar de una clase de interioridad. Estas palabras en boca de la profesora plantean en el alumno interrogantes al instante, en tanto que descolocan. Se ha modificado el horario, se han incumplido las reglas. No obstante, ya estamos acostumbrados en este colegio. Ya es rutinario el realizar infinidad de actividades favorecedoras y que enriquecen.

En la capilla del cole o en la clase nos hemos puesto en situación y después de unas instrucciones los niños se han sumergido en su yo más íntimo. Son ellos los protagonistas aunque estén rodeados de compañeros.

Se les propone una actividad que favorezca la autoestima para que se valoren a sí mismos y a sus compañeros. Una dinámica sencilla de interioridad para conocer nuestro mundo interior,  para conocernos y aceptarnos. Aquí no existe la autocrítica, ni se juzga a nadie, ni se miden los errores, sino que se refuerza lo bueno que tenemos y se reactivan nuestras cualidades.

En gran grupo, después de deambular por el espacio se reúnen los que tienen gafas, son rubios, llevan diadema o el pelo corto. Y después se les dice que no todos poseemos las mismas cualidades, y que eso es importante. Que por eso somos especiales. A continuación abrimos una caja mágica donde en su interior está la persona más importante del mundo. Al abrir la tapa, vemos en el interior un espejo y en el reflejo nos vemos a nosotros mismos. ¡ Qué maravilla!. No era mi ídolo, ni el Papa, ni siquiera Dios. Estaba yo en esa caja. Yo soy la mejor persona del mundo.

La emoción está servida y hay que exteriorizarla. Comenzamos a hacernos preguntas y a buscar porqués. Que si soy especial, que si me tengo que valorar por ello, que si soy despistado u obediente, etc. De las cualidades negativas que tenemos le sacamos algo bueno. Somos, por ejemplo, especiales, porque somos tímidos.

El sentimiento aflora y los alumnos se emocionan cuando descubren el gran potencial que tienen. Comienzan a quererse más, a auto aceptarse y, al conocer las cualidades de sus compañeros, a verlos de forma diferente porque también ellos son especiales.

Los alumnos más mayores descubren emociones más dispares. La edad les lleva a ello. En la adolescencia suelen producirse cambios de humor y la autoestima en ocasiones se aletarga y produce miedos e incertidumbre. Con la interioridad se puede mejorar para descubrir ese tesoro oculto que todo joven lleva dentro. La música y el silencio ayudan mucho y también el hacerse preguntas. Se trata de descubrir para valorar, de reflexionar para quererse.

La etapa de ESO ha realizado diferentes actividades de interioridad en las que se han sacado conclusiones, se ha comprobado la necesidad de aceptarse y no desear ser algo distinto de lo que no se es. Todos tenemos un don, una cualidad y un auténtico potencial.

Anotamos unas reflexiones que les ayudaron a pensar:

¿Queremos ser como otros son? ¿Nos fijamos más en lo que otros tienen o pueden hacer? ¿O tiendo a la comparación? Cada vez que me compare , ¿saldré lastimado y herido? ¿Soy consciente de cuál es mi propio potencial? ¿O me olvido? ¿Te valoras tal y como eres? ¿O te sueles olvidar de tus cualidades y de tus talentos y fijarte más en tus limitaciones, en tus defectos?

Por ahí se empieza, por cultivar la interioridad en la escuela y esperar a que crezca en el interior del alumno el amor que esconde. Estamos en ello porque creemos en esta destreza. Creemos que ayudará a nuestros alumnos a quererse más y desde esa autoestima potenciar sus cualidades y que consigan lo que se propongan.

 

 

 

 

 

 

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