RED DE ESPERANZA. CLAUSURA DEL 4OO ANIVERSARIO DEL CARISMA VICENCIANO EN VILLENA

 

He vuelto a ver emocionarse a alguien. He vuelto a sentir cómo su corazón no era el mismo de siempre, aunque fuera por unos 25 minutos. Sus ojos no eran los de cada mañana. Ni su actitud, ni sus gestos. Una vez más he notado lo maravillosa que es la vida. Y lo he comprobado en una clase de 3º de ESO cuando unos adolescentes visionaban un documental sobre las Hijas de la Caridad en Zaragoza. Ojos que ven, corazón que siente. Ahí está la frase de una alumna en una respuesta a un ejercicio que lo resume todo.

Ellos han sido, como también otros de sus compañeros, en otro tipo de tutorías, los que han notado la caridad de la vida, la entrega y el compromiso. Y lo han comprobado en la vida de nuestra fundadora. Santa Luisa de Marillac.

Más de 400 años cuidando, acompañando y animando a los más necesitados. Ahí están las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl. Siempre al pie del cañón, sufriendo, entregadas para aliviar las penurias, cerca siempre de las vidas de las personas que necesitan de su ayuda. En el frío de la madrugada, muchos de ellos se ha acercado para buscar amparo y alimento, pero sobre todo compañía. Y lo han encontrado. En el currículum de sus vidas hay un gran vacío. Es la pobreza de la vida, la gran soledad del alma. Pero para paliar todo esto, surge la mano del hombre, que sensible, decide acoger,  y el carisma de San Vicente de Paúl y Santa Luisa de Marillac. Gentes de corazones grandes para seguir amando. Más de 400 años de solidaridad, de preocuparse por los demás, de oír los quejidos de la necesidad.

El Colegio de las Paulas de Villena clausura el 400 aniversario del carisma vicenciano por todo lo alto. Lo hizo el miércoles 9 de mayo, día de Santa Luisa de Marillac. Lo celebra y lo vive con celebraciones internas en el colegio con los alumnos y con una solemne celebración de la Eucaristía en la parroquia de Santiago. Lo conmemora con la visualización de la película Red de Libertad del director Pablo Moreno, protagonizada por la actriz Internacional Assumpta Serna, a quien hemos tenido la suerte de tener entre nosotros durante esta semana. Una película que relata la vida de una Hija de la Caridad, y que es un símil real y verídico de la vida de servicio de estas mujeres que desde el siglo XVIII han vivido por y para los más necesitados. Tener entre nosotros esta gran actriz nos ha llenado de satisfacción y de alegría. Y pienso que también para toda la comunidad escolar y ciudad de Villena. Un acierto por parte de quienes lo ha hecho posible.En estos tiempos, donde la inmediatez impera, donde el egoísmo, a veces, se deja ver a diario, donde el respeto se ve poco, la dignidad se pierde, el abuso y el maltrato se ve y no se juzga, donde impera el rencor y la corrupción, en estos tiempos, sigue existiendo solidaridad. Todavía hay casas de acogida, hospitales que curan, pisos creados para la reinserción, personas que instruyen, hogares que recogen al pobre. Siguen habiendo parroquias que son pulmones de fe para el otro, colegios que enseñan los valores del evangelio, Hijas de la Caridad que siguen manteniendo el mismo espíritu vicenciano de siempre. Y todo eso gracias a Dios. Gracias a ese Dios que anima en cada amanecer a tantas manos que dan de comer a ese hombre de 50 años que ya no encuentra trabajo o a esa persona anónima que vino de otro país a buscar una vida mejor.

 

Pero siguen faltando manos para crear cadenas de solidaridad y redes de libertad que den respiro a tanta gente ahogada por los problemas, aunque como dijo una alumna en una de nuestras celebraciones, ante un problema, démosle la vuelta que seguro que encontraremos una solución. Una caricia de cariño, como la de Santa Luisa, seguro que aliviará muchas de esas dificultades.

Desde nuestro colegio vicenciano, uno más de tantos, seguiremos sensibilizando y creando emociones en nuestros alumnos para seguir inventando redes de esperanza. Y seguiremos celebrando el día de Santa Luisa, porque recordándola, su espíritu perdura.

En los ojos que ven la pobreza, está ese corazón que siente la necesidad de acercarse al otro. Y la vida necesita de eso, de gente que abra su corazón y comparta. Como dijo Assumpta  Serna, más o menos, en uno de sus coloquios después de la película: Nuestra vida si no se llena de entrega y ayuda al que lo necesita, está vacía.

Hemos clausurado 400 años de un carisma que solo tiene virtudes. A partir de ahora nos quedan muchos más años por delante.

 

 

 

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