EL MUNDO NO ES COMO ES, EL MUNDO ES COMO LO HACEMOS.

Liberto Esteve Requena. Cronista Oficial.

Colegio Nuestra Señora de los Dolores. Villena

Es necesario en cualquier momento del curso volver a recordar lo que somos.  Profundizar en nuestra razón de ser como educadores cristianos y no olvidar que lo que hacemos, educar, está en la línea de los fundadores, San Vivente de Paúl y Santa Luisa de Marillac. El profesor de Las Paulas de Villena, es un profesor vicenciano. Eso es lo que no se nos debe olvidar nunca.

El mundo, este en el que hemos nacido, no es como es. Es el mundo que hemos creado. Y está en nuestras manos cambiarlo. Desde nuestra labor como educadores es posible darle un giro a lo que está mal. Modificar conductas y curar heridas. El profesor de las Paulas, vicenciano desde el primer día que entró en el colegio, tiene el deber de acercarse al mundo de sus alumnos y ayudar, acompañar y curar heridas. Tiene la obligación de acercarse y saber más para servirles mejor. Pero para eso necesita saber qué le gustaría incorporar a su vida del Carisma Vicenciano, qué busca en este momento en su vida.

La formación vicenciana es necesaria para un perfil de profesor como el nuestro. Una personalidad como la nuestra precisa de momentos para la reflexión y para volver a recordar lo que somos.

Paco Berbegal, hermano Paúl y villenero, se encargó, el 6 de julio, de ayudarnos a profundizar en todas estas cosas y más. Nos recordó que somos fruto e imagen de San Vicente y con un repaso a su vida y las obras de dejó implantadas en muchos países, nos invitó a seguir manteniendo ese legado.

A lo largo de una mañana, con dinámicas amenas y entretenidas, conseguimos llenar las paredes de nuestro salón audiovisual con valores, deseos, sueños y proyectos de nuestro pasado, nuestro presente y nuestro futuro. Conseguimos crear un mosaico de pósits donde quedó reflejado nuestro Colegio. Y allí, descubrimos lo que somos, lo que hacemos, cuál es nuestra identidad. Con una mirada, pudimos comprobar lo que hacemos día a día, y dejando de lado las cosas tangibles, se valoraron aquellos valores que se cumplen en el día a día. Una vez creado nuestra razón de ser había que pensar qué es lo que queremos seguir siendo.

El perfil del educador vicenciano tiene mucho de coherencia, de entrega, de trabajo en equipo, de identidad cristiana y vicenciana. Tiene mucho de equilibrio personal y de responsabilidad. Todos estos ítems deben ser los que llevemos en la mochila en el día a día del colegio y los que hay que trabajar para seguir estando enamorados de esta profesión.

Motivados e implicados en el mundo -aspectos que debe tener un educador vicenciano- nos ponemos en marcha para hacer que este planeta sea mucho mejor, y no decir nunca más que es como es.

Preguntándonos qué es lo que nos enamora, llevamos a nuestro corazón las personas que en nuestra vida personal y laboral nos necesitan. Ellas son las que nos motivan a seguir en esta tarea.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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