LUCES Y SOMBRAS. PREGÓN DE NAVIDAD 2017.

Liberto Esteve Requena. Cronista Oficial Colegio Ntra. Sra. de los Dolores.

Honraré la Navidad en mi corazón y procuraré coservarla durante todo el año. Charles Dickens

Como vino la Feria y se fue, viene la Navidad y se irá. Mientras tanto, celebrémosla. Es lo que toca. Para unos, lo que toca, para otros, necesaria.

Celebramos en estas fechas un acontecimiento muy significativo para los cristianos: El nacimiento de Jesús, eso que llamamos Navidad. Se nos volverá a llenar la boca de deseos y propósitos, y de turrones y otras viandas. Volveremos a lo de siempre, a la tradición, a los belenes vivientes, de escayola o reciclados, a las lucecitas intermitentes, a desear felicidad y que el año que empieza sea mejor, a lotería, los regalos y la familia –como si no la fuésemos a lo largo del año-. Iremos a los centros comerciales, veremos películas con nieve y colgaremos los Reyes Magos junto al Papá Noel en el balcón, volveremos a los besos.

La Navidad vuelve, pero trae otras cosas. Trae bombillitas de colores y el valor de la inocencia, la gratuidad y el compartir con el que no tiene, el acordarse de un amigo y llamarle por teléfono, dejando el whatsapp de lado.

La Navidad tiene sus luces que iluminan el camino de la posible concordia, los buenos ratos con los hermanos, ver una peli juntos y cantar. Damos paso de un mes a otro al abrazo y la sonrisa, la ternura y la sorpresa de regalos deseables, de las uvas con sabor a propósito de año nuevo. Colocaremos la figurita de un niño en un pesebre, y los que somos cristianos, le llamaremos Dios de los hombres. Los que tenemos fe, lo acogeremos muy adentro para que el corazón nos cambie aunque sea un momento.

La Navidad tiene sus oscuras realidades, sus sombras. Si no, que se lo digan a los refugiados, a los que sufren las guerras de otros en sus países, a los niños sin hogar ni familia. Que se lo digan al pobre y al malquerido, a la mujer maltratada, a la que violaron, a los niños malnutridos, a los que no llegan a fin de mes. En Navidad seguirá habiendo gente que se odia, paro y sequía, familias que no se hablan, preocupaciones y ese cáncer que no se cura. Habrá ancianos solos, adolescentes perdidos en la droga, acoso escolar y desamparados. Se nos irá diciembre y casi enero sin pedirle a  los Reyes que cambie el carácter de algunos o las malas noticias.

Navidad, un tiempo de unas semanas con sus luces y sus sombras, un tiempo especial pero contradictorio y sin respuestas, con amor en cada esquina, pero en la otra, rutina.

Estamos en Navidad, amigos, y puestos a pregonarla, grito a los cuatro vientos que es posible la esperanza y el cambio. Grito a los cuatros vientos por un mundo sin fisuras, sin dudas ni preguntas, ni nadie que nos avinagre los días. Un mundo de manos unidas, de cercanía y cafés con charlas amigas. Pregono un lugar donde no exista la envidia, ni peleas, ni odios, donde nos aceptemos como somos. Que la familia esté unida, los villancicos se canten con sentido y las luces del árbol iluminen hogares distintos pero únicos. Pregono este año no una Navidad, sino una vida. Un tiempo intenso y perpetuo donde la paz interior permita a las personas enfrentarse a sus problemas, ocuparse de ellos y buscar soluciones. Paz para que el hombre cree lazos y no muros, que si se nace, que sea de corazón y al lado de los que nos hacen las vida más fácil. Que si nace Dios, que sea a tu lado, llenando tu cosa. Que experimentes sus amor que percibe lo es abrazarte a quien te ha ayudado. Busquemos en el otro lo bueno, no mires solo lo malo. Si hemos de soñar, que sea una historia con final feliz, con luces al fondo porque si hay sombras, ya estás tú para dar color donde te pongas. Si hemos de celebrar la Navidad que sea empezando a cambiar de hábitos, siendo creativos y amando.

Feliz Navidad de Pascuas y Año Nuevo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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