SOR Mª AMPARO SANTAMANS VILLALBA. 25 AÑOS POR ESOS CAMINOS DE DIOS

Liberto Esteve Requena.

Cronista Oficial. Colegio Ntra. Sra. de los Dolores (Villena)

 

Sor Mª AMPARO SANTAMANS VILLALBA cumple 25 años de entrega a Dios en la Compañía de las Hijas de la Caridad.

En los rincones de las bibliotecas de todo el mundo descubriremos esos Anales de la Historia que reflejan los acontecimientos o hechos que se han sucedido a lo largo de los siglos y que ya parecen olvidados y obsoletos para quienes les dan un vistazo en estos tiempos contemporáneos. Siempre me han defraudado estos escritos, porque en ellos no encuentro a las gentes que hicieron lo posible para cambiar sus mundos. Sin desmerecerlos, leo a la Madre Teresa de Calcuta o a los presidentes de los gobiernos de E.E.U.U. como George Washington, o Ronald Reagan, o a Aristóteles y Miguel Ángel. Personas que dedicaron su tiempo a mejorar y favorecer la vida de sus contemporáneos. Individuos apasionados y convencidos y con ideales afianzados. En esos “tochos” llenos de fotos y de teorías incomprensibles se reflejan la vida de aquellos quienes, en su día, lo dieron todo por sus países. En estos Anales no veo a la gente del pueblo, a los del día a día, a los que me encuentro y con los que convivo. Y no veo fotos de aquellos que, sencillamente, dedican su vida para mejorar las vidas de los demás. En estos Anales no encuentro a Sor. Mª Amparo Santamans Villalba. No la veo por ningún sitio.

Pero no me hace falta. No necesito recurrir a internet ni a ninguna fuente. No tengo ganas de perder el tiempo. No me hace falta porque he tenido la suerte de conocerla. Y ahí está el secreto. Sobran teorías y fotos, sobran palabras.

En un pueblo de la provincia de Valencia, en Massalavés, educada por sus padres Paco, que en paz descanse, y Pepa, Sor Mª Amparo corretea con sus 5 hermanos. Su deseo de ser religiosa ya le viene de pequeña por sus frecuentes visitas a su parroquia y sus consejos y tradiciones familiares. En Alberic, fue educada por las Hijas de la Caridad y en Valencia en un colegio, el de San Juan Bautista. Cuando vivía en Valencia acompañaba a su madre a la eucaristía en la parroquia de Monteolivete, donde participaba diariamente. Estudió en la escuela de magisterio y en la universidad de Valencia sin dejar de colaborar y participar en el movimiento juvenil de JMV siendo catequista en la parroquia mencionada. Terminada la carrera comenzó a trabajar en el colegio concertado Ntra. Sra. del Rosario. Su carácter afable y libertino y su personalidad alegre y dicharachera le permite disfrutar de la juventud como una joven más de su tiempo y de su entorno.

A partir de aquí y convencida de su vocación religiosa, aunque movida en ocasiones por la duda y la indecisión, decide optar por su vocación que descubre: seguir a Cristo al estilo de San Vicente y Santa Luisa en la Compañía de las hijas de la Caridad.

Han sido 25 años ya desde ese SÍ que tomó forma concreta en su vida, un cuarto de siglo por esos caminos de Dios. Desde Zaragoza (1989-1992), Castellón (1992-1995), Alicante (1995-2001), y ahora en Villena desde el 2001, su corazón guarda infinidad de realidades y de circunstancias. En su camino se han cruzado alumnos, padres y personas necesitadas de amor. En su vida los problemas se han vuelto retos y los obstáculos enseñanzas y Dios siempre ha sido su fuerza y su consuelo.

El pasado 26 de septiembre se celebraron, como Dios manda, estas bodas de Plata y en la celebración de la eucaristía en la iglesia de las Trinitarias de Villena, Pablo, el sacerdote y sobrino de Sor Mª Amparo, nos comentaba que no había expresión más bonita que Hija de la Caridad. Una expresión que se podía extender a Hija del amor y que se concreta en la entrega hacia los demás porque Somos en Cristo Jesús. Allí pudimos asistir a un homenaje deseado por sus familiares y amigos, donde no faltó la asistencia de profesores, sus compañeras Hijas de la Caridad, las voluntarias de AIC y las hermanas Trinitarias. Fue una misa de acción de gracias por estos 25 años en los que, en palabras de Sor Mª Amparo ha habido contratiempos o dificultades pero en los que el Señor nunca se ha ido de mi lado. En la última parte de la misma, no faltaron las emocionadas palabras de su sobrina, de nuestra directora pedagógica Elisabeth y de su compañera de comunidad, Sor Mª Dolores Guijarro. Para acabar fue la homenajeada quien dio gracias a Dios por estos años de dedicación a la Congregación de las Hijas de la Caridad, gracias a su familia- sin olvidar a los ya fallecidos-, al colegio de Villena y a su comunidad educativa y también a sus compañeras en la oración, las monjas trinitarias. Fue un discurso de agradecimiento por todo lo recibido y con el deseo de ir a por los 50, la aspiración de seguir siendo hija del amor muchos años más.

En el salmo se cantaba: ¿Cómo podré pagarte, mi Señor?, ¿Cómo podré expresarte mi agradecimiento por cuanto haces en mí? Sor Mª Amparo no necesita responder a este interrogante, porque con su labor – muchas veces callada- ya da cuentas ante Dios con su testimonio y sus obras.

Tenemos motivos para ir a Villena por sus monumentos y sus gentes pero también para seguir deseando a Sor Mª Amparo muchas felicidades y muchas fidelidades. Que en los Anales de la Historia empiecen a poner su nombre.

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