CAMINO POR ESTA VIDA SABIENDO QUE ESTÁS EN MÍ

Liberto Esteve Requena.

20161123_204019Cronista Oficial. Colegio Ntra. Sra. de los Dolores

Celebrar la Milagrosa a finales de noviembre se ha convertido en un clásico en el cole de las Paulas de Villena y sigue siendo un motivo y una razón para el
reencuentro, no solo con la Madre, sino con toda la comunidad educativa.

El curso escolar se asemeja a un camino. A un camino como el de Santiago, un camino de peregrinación donde vamos dando pasos para llegar a un final de logros y satisfacciones donde hemos pasado por valles, caudales y cuestas empinadas a veces difíciles de superar.

El Triduo a La Milagrosa se parece también a un camino. A un camino hacia Santiago, hacia nuestra parroquia donde celebrar la alegría de sentirnos vicencianos y comunidad educativa.

Entrado el mes de noviembre ya se huele a Milagrosa, al olor de sus rosas y       al aroma de su ternura. Ya se refleja en nuestro rostro la luz de sus rayos y la figura tan bonita de la talla que preside la entrada del colegio. Y a finales, el traslado hacia Santiago con la participación de toda la Comunidad Educativa, da la salida a este camino de peregrinación. A cada paso que damos, en la entrada del cole, en el asilo, en las Trinitarias, en la puerta de Santiago…dejamos nuestra oración confiados en entrar a la parroquia para dejar a nuestra Milagrosa cerca de Dios bajo las bóvedas de la parroquia que tan bien nos acoge.

Las tres eucaristías- oficiadas por el vicario de Monóvar, Don José Miguel-repasan la vocación que se le tiene a la Milagrosa que nunca ha dejado de ser maestra y madre. Comunidad Educativa, Voluntarias y JMV- con su tradicional paso de etapa- dan vida a estas misas de homenaje, eucaristías alegres y participativas, donde el coro del cole pone sus voces blancas al servicio de todos. La música, las palabras, las ofrendas, las homilías, los discursos…son oración y plegaria, deseo y petición para la Virgen del Colegio a la que llamamos la Milagrosa.

No se puede pedir más…, o sí, que la Madre de Dios nos siga guiando y acompañando cada día. Estoy seguro que lo hace, estamos seguros que lo hace, porque en el camino de esta vida sabemos que ella siempre está. Siempre acompaña para remediar, consolar y crear milagros aunque a veces no se vean a primera vista.

Que este camino hacia Santiago, estos días atrás, nos haya servido para fortalecer nuestra fe y los lazos de unión con los que nos acompañan cada día.

Hemos hecho el Camino sin darnos cuenta.

 

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